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Tras los pasos de Bernadette

“Tras los pasos de Bernadette” es un itinerario propuesto a los peregrinos, una invitación a marchar tras las huellas de Bernadette Soubirous para descubrir su mensaje de fe.
Los lugares de Bernadette en Lourdes son:

1. El molino de Boly
Aunque no es lujosa, esta casa está lejos de ser miserable. En este molino nació Bernadette el 7 de Enero de 1844, un año después del matrimonio de sus padres, Louise Castérot y François Soubirous. Boly –este nombre le viene de un antiguo propietario- es explotado desde 1786 por la familia materna de Bernadette, los Castérot. Durante 10 años, este molino será el de la felicidad.
Con el desarrollo de las fábricas de harina, los molinos tradicionales vieron disminuir su actividad.
El dinero para pagar el arrendamiento del molino llega a faltar, lo que muestra que los Soubirous no tienen ningún derecho de propiedad.


En 1854, la expulsión se hace inevitable. La familia Soubirous inicia entonces un lento descenso social y profesional que la conducirá a la miseria, pero nunca a la desesperación.
Hoy, los peregrinos y visitantes pueden descubrir, en el primer piso, la habitación donde Bernadette nació. Se encuentra en la planta baja del viejo molino, tal como la conoció Bernadette, con sus dos muelas de moler alimentadas por el arroyo Lapacca y la cocina, que servía también de sala de estar.
El molino ha sido recientemente restaurado y reamueblado en el estilo de la época.

2. El Cachot
En una de las callejuelas de la ciudad alta, calle de los Petits Fossés, se encuentra una vieja construcción triste y gris: la antigua prisión

Al fondo de ésta, una celda sombría y húmeda de 3.77 por 4.40 metros, que da a un patio interior a través de una única y minúscula ventana: el Cachot. Los Soubirous vivieron allí a partir de 1856, permaneciendo hasta el otoño de 1858. Francisco, Luisa y sus cuatro hijos vivieron hacinados en apenas 16 metros cuadrados. Una única pieza para todo: dormir, cocinar, comer, rezar

Es desde donde Bernadette partirá a la Gruta para encontrar 18 veces a la Virgen María.
Renovada durante el invierno de 1995-1996, hoy se puede descubrir esta pieza sin amueblar. En la época de Bernadette: “la habitación era negra y malsana. Como muebles, dos pobres camas a la derecha de la entrada y un solo baúl para meter la ropa”. Este lugar nos recuerda que la Virgen ha elegido la más pobre y la más ignorante para revelar a cada uno que ella ocupa un lugar único en el corazón de Dios. Esta paradoja de Lourdes no es sino la paradoja del Evangelio.

3. El antiguo Presbiterio
Tras el pequeño callejón de Boly, los visitantes llegan delante de lo que queda de un muro del jardín con su puertecita, preciosamente conservados. Una placa de esquisto nos explica porqué algunas de estas piedras cualesquiera tienen tanta importancia para los peregrinos de Lourdes: “por esta puerta ha pasado Bernadette”.
Detrás del murito se esconde una bella y maciza construcción, que comprende un cuerpo central de casa y dos alas: la casa Lavigne. En 1858 fue habitada por dos inquilinos, entre ellos el Abad Peyramale, cura de Lourdes.


A pesar de que el uso de la casa ha cambiado (se ha convertido en un edificio municipal), y de que la restauración ha embellecido su fachada y las techumbres, es el centro de la historia de las apariciones, pues es allí donde Bernadette se presenta el 2 de marzo de 1858 al Abad Peyramale para transmitirle la palabra de la Virgen: “di a los sacerdotes que vengan aquí en procesión y construyan en el lugar una capilla”. Bernadette volverá el 25 de marzo del mismo año para transmitirle la última palabra de la Señora: “soy la Inmaculada Concepción”.

4. El Hospicio
Próximo a la estación de Lourdes, un gran edificio del siglo XIX acoge a los peregrinos, con su fachada austera y su alineamiento doble de ventanas en piedra tallada. Además de la capilla neogótica, construida más recientemente, esta fachada ha conservado el aspecto del antiguo hospicio, fundado en 1834 por las Hermanas de la Caridad de Nevers.
Fieles a su vocación, éstas cumplen allí su doble misión de cuidar a los enfermos más pobres y educar a los niños menos favorecidos. De siete a diez religiosas actuaban como enfermeras.
La comunidad tenía como capellán al Abad Pomian.


Bernadette vivió allí como externa en la clase de los “indigentes”, desde enero de 1858 a julio de 1860, después como pensionista hasta julio de 1866, fecha de su partida definitiva de Lourdes.
Es allí donde Bernadette hará su primera comunión el 3 de junio de 1858.
Hoy, el hospicio se ha convertido en uno de los edificios del hospital de la ciudad de Lourdes.
Dos piezas, la antigua capilla y el gran pasillo del piso bajo, han sido conservados y ayudan a los peregrinos a entrar en este periodo de la vida de Bernadette. Además, en el antiguo locutorio, están expuestos recuerdos de la Santa. El oratorio es el mismo que ella conoció.

5. La Iglesia Parroquial del Sagrado Corazón
La construcción de la actual Iglesia Parroquial del Sagrado Corazón es posterior a las Apariciones (1875), inaugurándose en 1903. Fue entonces cuando se demolió la antigua Iglesia de San Pedro, la misma en que Bernadette fue bautizada el 9 de enero de 1844.
La Iglesia del Sagrado Corazón conserva vestigios de la historia de Bernadette:
La pila bautismal en que fue bautizada está instalada en el transepto izquierdo, rodeada por las estatuas de la Virgen María y de San Juan Bautista. El resto del mobiliario de la antigua Iglesia Parroquial de San Pedro se encuentra en el Castillo fuerte.

En la cripta se halla la tumba de Monseñor Peyramale, fallecido el 8 de septiembre de 1877, cura de Lourdes en la época de las Apariciones.
Numerosos peregrinos desean recogerse en este sitio que Bernadette no ha conocido, pero que es el lugar de reunión de la parroquia; es decir, de la comunidad cristiana de Lourdes a la que Bernadette perteneció. El baptisterio establece unión concreta con la antigua iglesia a la que Bernadette iba tan a menudo.

6. Bartrès
Este pueblo, a algunos kilómetros de Lourdes, fue importante en la vida de Bernadette. En noviembre de 1844, ésta fue confiada a los buenos cuidados de su nodriza, María Lagües. Volverá a su casa 13 años más tarde, pero esta vez para ayudar en la granja, pues Bernadette es “una boca de mucho comer” en una familia en que el hambre se ha convertido en algo cotidiano. Agotada por el trabajo (guarda los niños de la nodriza, trabaja en la granja, guarda de corderos en el aprisco), Bernadette no tiene tiempo de seguir el catecismo del párroco de Bartrès. María Lagües, la velada de la tarde, le enseña la fe católica. A la alumna le cuesta retener todas las lecciones, con gran perjuicio de su antigua nodriza. Finalmente, el 21 de enero de 1858, Bernadette regresa a Lourdes para preparar su primera comunión.

El peregrino que va a Bartrès hoy encontrará el aprisco al que Bernadette llevaba sus rebaños, la casa de María Lagües (la casa Buró) y la Iglesia Parroquial.
El 26 de marzo de 2000, en el transcurso de la peregrinación de la Diócesis de Tarbes y Lourdes, Monseñor Jacques Perrier, Obispo de la Diócesis, ha inaugurado el camino de Bartrès. Esta vía pedrestre que tomara Bernardette ha sido rehecha y reabierta para los peregrinos y visitantes.