Meditación

Aujourd’hui, l’Eglise répète, chante et crie : “Jésus est ressuscité !” Mais comment cela ? Pierre, Jean, les femmes sont allées au tombeau, mais il était vide, Lui, il n’y était pas.
Ils y sont allés le cœur fermé par la tristesse, la tristesse d’une défaite : le Maître, leur Maître, celui qu’ils aimaient tant a été exécuté, il est mort. Et de la mort, on ne revient pas. Voilà la défaite, voilà le chemin de la défaite, le chemin vers le tombeau.

Señor, Dios mío, haced que mi corazón te desee ; al desearte, al buscarte, al encontrarte ; que al encontrarte te ame ; al amarte redima mis faltas y una vez redimidas, no volverlas a cometer.

La liturgia del miércoles de Ceniza nos invita a unir a la oración el ayuno, práctica penitencial que exige un esfuerzo espiritual más profundo

Escuchar, meditar, hablar y callar ante el Señor que habla, es un arte que no se aprende sino practicándolo con perseverancia. Ciertamente, la oración es un gran don, que reclama sin embargo, ser acogido; es la obra de Dios, pero exige un compromiso y una asiduidad de parte nuestra: sobre todo la continuidad y la perseverancia son importantes.

Dios mío
Te ofrezco este año que comienza
Es una parcela de este tiempo tan precioso
Que Tú me has dado para servirte.
Me coloco bajo el signo de tu fidelidad:
Haz que sea una larga ascensión hacia Ti
Y que cada día me encuentre

La intención de la Iglesia es honrar hoy a todos los Santos. Juntos. Yo los amo, los invoco, me uno a ellos. Uno mi voz a las suyas para alabar a Aquél que los hizo santos. Con cuánto placer me inscribo en esta Iglesia celeste: ¡Santo, Santo, a Dios solo la gloria! ¡Que todo se postre ante Él!

Tengamos una visión positiva de la realidad…
Quien es hombre, mujer de esperanza —la gran esperanza que nos da la fe— sabe que Dios actúa y nos sorprende también en medio de las dificultades. Dios nunca deja de sorprender, como con el vino nuevo del Evangelio… Dios guarda lo mejor para nosotros.

En el corazón de las que los latinos llamaban  feriae  Augusti,  vacaciones de agosto —de ahí la palabra italiana "ferragosto"— la Iglesia celebra hoy la Asunción de la Virgen María al cielo en alma y cuerpo.

Virgen y Madre María,
tú que, movida por el Espíritu,
acogiste al Verbo de la vida
en la profundidad de tu humilde fe,
totalmente entregada al Eterno,
ayúdanos a decir nuestro «sí»
ante la urgencia, más imperiosa que nunca,
de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.

Frères, ne prenez pas pour modèle le monde présent, mais transformez-vous en renouvelant votre façon de penser pour discerner quelle est la volonté de Dieu : ce qui est bon, ce qui est capable de lui plaire, ce qui est parfait..............

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